Uno sueña pero también ama, olvidando el cuerpo y prestando el alma ( Como en su tiempo lo hicieron Adán y la hermosa Eva, cuando se acostaban en la hierba para tomarse y prestarse todo, sencilla y delicadamente todo, para hacer funcionar al amor, sin importar la vida, el pecado o la ilusión ).
Te he prestado el alma no se cuantas veces mujer hermosa, pero ni siquiera me abres tus ojos, tu espacio, menos el alma. Tal vez no me amas, como el sol ama a la luna, y la luna eres tu, pero yo no soy el sol, sino el que te ama con el fuego y la luz que desprende mi alma, la que necesita y te desea, solo a ti, si, a ti, dar amor, como el sol a las flores, pero esa luz no es fotosíntesis, sino amor que quema y mata, cuando dos seres se entregan con el alma.
–Elescritor
El amor del alma
Uno sueña pero también ama, olvidando el cuerpo y prestando el alma ( Como en su tiempo lo hicieron Adán y la hermosa Eva, cuando se acostaban en la hierba para tomarse y prestarse todo, sencilla y delicadamente todo, para hacer funcionar al amor, sin importar la vida, el pecado o la ilusión ).
Te he prestado el alma no se cuantas veces mujer hermosa, pero ni siquiera me abres tus ojos, tu espacio menos el alma. Tal vez no me amas. Como el sol ama a la luna, y la luna eres tu, pero yo no soy el sol, sino el que te ama con el fuego y la luz que desprende mi alma, la que necesita y te desea dar amor, como el sol a las flores, pero esa luz no es fotosíntesis, sino amor que quema y mata, cuando dos seres se entregan con el alma.